Rocha Moya vuelve a dejar la gubernatura de Sinaloa tras polémico regreso de 34 horas
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CIUDAD DE MÉXICO.– La crisis política en Sinaloa se agudizó luego de que el gobernador Rubén Rocha Moya solicitara nuevamente licencia, apenas 34 horas después de haber retomado sus funciones, en medio de cuestionamientos de su propio partido y una fuerte reacción de la presidenta Claudia Sheinbaum.
El Congreso estatal aprobó este domingo por unanimidad la nueva licencia, poniendo fin a un breve retorno que se produjo tras 112 días de ausencia. La reincorporación tomó por sorpresa a Morena y a la Secretaría de Gobernación, que aseguraron no haber sido consultados.
Rocha Moya había permanecido separado del cargo luego de que fiscales estadounidenses lo señalaran, junto con otros funcionarios y exfuncionarios, por presuntos vínculos con Los Chapitos, una facción del Cártel de Sinaloa asociada a los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
De acuerdo con la acusación estadounidense, los implicados habrían proporcionado protección e información a operaciones de narcotráfico a cambio de sobornos y respaldo político, en una investigación que incluye presunto tráfico de fentanilo, heroína, cocaína y metanfetaminas hacia Estados Unidos.
El mandatario estatal ha rechazado las imputaciones y sostiene que responden a intereses políticos, mientras las autoridades mexicanas mantienen sus propias investigaciones sobre el caso.
La tensión política aumentó tras su inesperado regreso, especialmente luego de que Sheinbaum advirtiera que ningún interés personal debe estar por encima de los intereses del pueblo y de la nación. Posteriormente, la mandataria consideró que la nueva salida de Rocha era “lo mejor para Sinaloa”.
El caso trasciende la política estatal debido al endurecimiento de la presión de Estados Unidos contra las estructuras del narcotráfico en América Latina. La situación también plantea nuevos desafíos para México, que busca mantener la cooperación antidrogas con Washington sin comprometer su soberanía ni permitir que las investigaciones estadounidenses determinen por sí solas responsabilidades dentro de sus instituciones.
