Mafia albanesa aprovechó debilidades institucionales para expandir operaciones del narcotráfico en Ecuador
Quito. La combinación de fragilidades institucionales, limitados controles contra el lavado de activos y el creciente mercado europeo de cocaína facilitó que organizaciones criminales provenientes de los Balcanes, especialmente la mafia albanesa, establecieran en Ecuador una de sus principales plataformas para el tráfico internacional de drogas.
Durante los últimos 15 años, el consumo de cocaína en Europa se ha multiplicado, impulsando la expansión de redes criminales que encontraron en varios países latinoamericanos puntos estratégicos para la producción, transporte y comercialización de estupefacientes. En paralelo, la producción regional de cocaína se ha incrementado significativamente, con Colombia manteniéndose como el principal productor mundial.
Llegada de los clanes balcánicos
Los primeros grupos albaneses comenzaron a establecerse en Ecuador alrededor de 2009, inicialmente vinculados a la organización criminal italiana conocida como la ’Ndrangheta, interesada en adquirir cocaína directamente en Sudamérica para abastecer el mercado europeo.
La ciudad portuaria de Guayaquil se convirtió en el principal centro de operaciones debido a su intensa actividad exportadora y a la existencia de múltiples terminales marítimas utilizadas para el envío de banano, mariscos y otros productos hacia Europa. Los contenedores de exportación fueron identificados por estas redes como una vía ideal para ocultar cargamentos de droga.
Factores que favorecieron la expansión
Según el análisis, varios cambios institucionales implementados en Ecuador durante la década pasada contribuyeron a debilitar los mecanismos de control y vigilancia. Entre ellos se citan la reducción de la cooperación internacional en materia antidrogas, modificaciones en los sistemas de inteligencia y cambios en la supervisión de puertos y actividades marítimas.
Asimismo, la flexibilización de los requisitos migratorios permitió la llegada de ciudadanos extranjeros que posteriormente desarrollaron estructuras empresariales utilizadas para encubrir operaciones ilícitas.
Empresas de fachada y penetración social
Los grupos criminales emplearon empresas dedicadas a la exportación de frutas y mariscos como mecanismo para ocultar actividades relacionadas con el narcotráfico. Además, desarrollaron redes de contactos en distintos sectores económicos y sociales, facilitando su permanencia y expansión dentro del país.
Las investigaciones señalan que estas organizaciones lograron infiltrarse en espacios empresariales y establecer vínculos con actores de diferentes niveles institucionales, fortaleciendo su capacidad operativa y financiera.
Escalada de violencia
El crecimiento de estas estructuras criminales coincidió con un aumento sostenido de la violencia en Ecuador. Desde 2021, ciudades como Guayaquil y posteriormente Quito han experimentado un deterioro de la seguridad pública debido a las disputas entre bandas por el control de rutas y territorios vinculados al narcotráfico.
Actualmente, decenas de organizaciones delictivas operan en el país, prestando servicios logísticos a carteles internacionales y participando en actividades relacionadas con el transporte y almacenamiento de cocaína.
Las autoridades ecuatorianas han intensificado las acciones de seguridad mediante operativos policiales y militares, así como con el apoyo de organismos internacionales. Sin embargo, especialistas consideran que el desafío requiere una estrategia integral que combine control territorial, fortalecimiento institucional, prevención social y combate a las estructuras financieras del crimen organizado.
La crisis de seguridad continúa siendo uno de los principales retos para Ecuador, donde el avance de las economías ilícitas ha generado preocupación tanto a nivel nacional como internacional por sus efectos sobre la estabilidad democrática y el desarrollo del país.