Investigan fundación en Haina tras rescate de 14 menores; denuncias apuntan a presunto maltrato y explotación
La Fundación Restaurando Vida, establecida en el sector La Pared de Haina y conocida bajo el lema “Un muerto que revive”, se encuentra bajo la lupa de las autoridades luego del rescate de 14 menores que permanecían en sus instalaciones y que actualmente están bajo resguardo del Estado.
La intervención oficial se produjo tras la fuga de uno de los niños, quien denunció que él y otros menores eran mantenidos retenidos en el lugar. Durante el operativo, las autoridades inspeccionaron la vivienda de dos niveles donde funcionaba la entidad y constataron condiciones que forman parte de la investigación, entre ellas una habitación con puerta de hierro asegurada con candado.
En medio del allanamiento, llamó la atención un mural con mensajes escritos por dos niñas que expresaban sus aspiraciones de futuro. Una soñaba con formar una familia, convertirse en ingeniera y fundar su propia empresa, mientras que la otra manifestaba su deseo de ejercer la medicina y conocer París.
Las pesquisas preliminares indican que algunos de los menores habrían sido entregados a la fundación por sus propios padres, acompañados incluso de sus documentos de identidad. La entidad, formalmente registrada en 2016 aunque operaba desde años antes, es dirigida por Ángel Gabriel Capellán, de 69 años, señalado como pastor religioso.
Mientras allegados a la institución aseguran que allí se ofrecían alimentos, educación y acompañamiento espiritual a personas vulnerables, residentes de la comunidad sostienen que desde hace tiempo advertían sobre presuntas irregularidades en su funcionamiento.
El Ministerio Público profundiza las investigaciones para determinar si existieron hechos vinculados a maltrato infantil, explotación laboral o trata de personas. Paralelamente, los 14 menores fueron trasladados a una casa de acogida especializada, donde reciben atención y protección.
La fundación también albergaba a adultos con edades entre 30 y 55 años. Una de sus residentes, Alexandra Beltré, relató que llegó desde Azua en busca de apoyo personal y familiar. Según colaboradores del centro, las operaciones se financiaban mediante aportes económicos de particulares y organizaciones cuyos nombres no fueron revelados.
Las autoridades indicaron que el caso se encuentra en una fase inicial y que ofrecerán nuevas informaciones conforme avancen las investigaciones.