Promesa de Trump de entregar US$5,000 a estadounidenses desata dudas sobre legalidad, costo e inflación
WASHINGTON.– La promesa del presidente Donald Trump de entregar US$5,000 a cada adulto estadounidense si los republicanos conservan el control de la Cámara de Representantes y el Senado en las elecciones legislativas de noviembre coloca sobre la mesa un explosivo debate jurídico, fiscal y económico, ante las interrogantes sobre su legalidad, el origen de los recursos y el impacto que tendría sobre la inflación.
Aunque la propuesta tiene apariencia de promesa electoral y plantea beneficiar a los adultos estadounidenses independientemente de cómo hayan votado, la legislación federal prohíbe ofrecer pagos a cambio de sufragios y también establece restricciones sobre la utilización de beneficios financiados con recursos federales para obtener respaldo político.
Cualquier desembolso de esta magnitud requeriría, además, la autorización del Congreso, debido a que la Constitución impide al Poder Ejecutivo disponer de fondos del Tesoro que no hayan sido previamente asignados mediante una ley.
La iniciativa tampoco es inédita en el discurso de Trump. En el pasado, el mandatario ha planteado entregar cheques de US$2,000 financiados con ingresos provenientes de aranceles y otros de US$5,000, sustentados en supuestos ahorros derivados de los recortes de empleos en el Gobierno federal, promesas que finalmente no se materializaron.
Un costo de hasta US$1.4 billones
El principal escollo de la propuesta aparece en las cuentas. Estados Unidos tiene aproximadamente 276.8 millones de adultos mayores de 18 años, por lo que entregar US$5,000 a cada uno representaría un desembolso cercano a US$1.384 billones.
Si el beneficio se limita exclusivamente a ciudadanos estadounidenses, el costo descendería a unos US$1.27 billones. Un esquema similar al aplicado durante la pandemia de covid-19, condicionado a determinados niveles de ingresos y a la inclusión de dependientes, reduciría todavía más la factura.
Las tres rondas de cheques de estímulo aprobadas por el Congreso en 2020 y 2021 representaron alrededor de US$814,000 millones, una cifra considerablemente inferior a la que implicaría ahora la propuesta de Trump.
Economistas alertan sobre la inflación
La inyección masiva de efectivo también despierta preocupación por sus posibles efectos inflacionarios, particularmente cuando el costo de vida constituye uno de los principales motivos de malestar entre los votantes estadounidenses.
La inflación al consumidor se sitúa en 3.4 %, por encima del objetivo de largo plazo de 2 % establecido por la Reserva Federal. En ese escenario, colocar alrededor de US$1.27 billones adicionales en manos de los consumidores podría estimular aún más la demanda y ejercer presión sobre los precios.
Una investigación de la Reserva Federal de San Luis concluyó que los estímulos fiscales implementados durante la pandemia, incluidos los destinados a empresas, contribuyeron con aproximadamente 2.6 puntos porcentuales a la inflación estadounidense.
Los aranceles no alcanzarían para cubrirla
Tampoco parece suficiente recurrir a los ingresos arancelarios para financiar la iniciativa. El Gobierno recaudó un récord de US$195,000 millones en aranceles durante el año fiscal 2025, monto que equivaldría apenas a una fracción del desembolso requerido para financiar los cheques de US$5,000.
A ese escenario se suma el revés judicial sufrido por la política arancelaria de Trump, luego de que la Corte Suprema invalidara en febrero sus principales gravámenes, obligando al Departamento del Tesoro a devolver recursos a los importadores, incluidos intereses. Entre mayo y julio, los ingresos aduaneros netos incluso fueron negativos.
Demócratas califican la propuesta de «soborno político»
La reacción de los demócratas ha sido frontal. El gobernador de California, Gavin Newsom, posible aspirante presidencial demócrata para 2028, calificó la propuesta como una muestra de corrupción y cuestionó que Trump pretenda utilizar dinero de los contribuyentes para ganar respaldo electoral.
«Después de enfermarlos y empobrecerlos más con su guerra, Donald Trump ahora quiere comprar sus votos con US$5,000 de dinero manchado de sangre financiado por los contribuyentes», sostuvo Newsom.
El representante demócrata por Maryland Jamie Raskin también arremetió contra la iniciativa y la describió como otra expresión de una presidencia «increíblemente imprudente y disfuncional».
Raskin cuestionó que Trump, después de incrementar la deuda nacional hasta superar los US$40 billones, plantee ahora entregar lo que calificó como un «soborno político de US$5,000» —el denominado «dividendo Trump»— a cambio de que los estadounidenses mantengan a los republicanos al frente del Congreso.