PISA 2025 enciende las alarmas: rendimiento educativo mundial registra su mayor deterioro y lectura sufre desplome
PARÍS.– Los sistemas educativos evaluados por el Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA) enfrentan una de sus etapas más complejas de las últimas décadas, luego de que los estudiantes de 15 años obtuvieran en 2025 el promedio de rendimiento más bajo jamás registrado en la historia de esta medición internacional, con una caída particularmente pronunciada en comprensión lectora.
El diagnóstico, divulgado este martes por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), retrata un escenario de retroceso generalizado que trasciende fronteras y niveles de desarrollo. La evaluación, aplicada a unos 760,000 estudiantes de 15 años en 91 países y territorios, midió sus competencias en ciencias, lectura y matemáticas y volvió a colocar en evidencia las profundas diferencias existentes entre los sistemas educativos.
El organismo internacional calificó de «especialmente preocupante» el deterioro registrado en lectura, al considerar que esta competencia constituye una herramienta transversal para buena parte del aprendizaje escolar y resulta indispensable para comprender contenidos de otras áreas del conocimiento.
Asia vuelve a marcar el paso
Como ha ocurrido en anteriores ediciones, los sistemas educativos asiáticos ocuparon los primeros lugares de la clasificación internacional.
Las regiones chinas de Pekín, Shanghái, Jiangsu y Zhejiang se situaron en las posiciones de liderazgo en ciencias y matemáticas, mientras Singapur encabezó el rendimiento en lectura.
Macao, Taiwán, Japón y Corea del Sur también figuraron entre los sistemas con mejores resultados, confirmando la persistente ventaja de varias economías asiáticas en las competencias evaluadas por PISA.
El dominio asiático contrasta con el desempeño latinoamericano, debido a que ningún país de América Latina consiguió colocarse entre los sistemas mejor posicionados de manera simultánea en las tres áreas examinadas.
Una década marcada por el retroceso
La OCDE advirtió que el deterioro no puede atribuirse exclusivamente a los efectos inmediatos de la pandemia de COVID-19, pues las tendencias negativas se extienden a lo largo de la última década.
Entre 2015 y 2025, el rendimiento promedio en ciencias disminuyó siete puntos en los países miembros de la OCDE.
En matemáticas, el retroceso alcanzó 22 puntos entre los países de la organización, mientras que en el conjunto de los demás sistemas participantes la caída fue de ocho puntos.
El especialista en educación de la OCDE Éric Charbonnier explicó que, aunque el desempeño en ciencias permanece relativamente estable, lectura y matemáticas presentan un deterioro mucho más marcado.
La magnitud de la caída adquiere mayor relevancia al considerar que, según la organización, una diferencia de aproximadamente 20 puntos equivale a cerca de un año de escolarización.
Lectura, el mayor motivo de preocupación
El panorama resulta todavía más delicado en comprensión lectora.
Durante el período 2015-2025, los resultados en esta competencia disminuyeron 28 puntos en promedio entre los países de la OCDE, mientras que en el resto de los sistemas evaluados el descenso fue de 16 puntos.
Para la OCDE, la dimensión del retroceso constituye una señal de alarma porque leer y comprender adecuadamente son capacidades necesarias para desenvolverse en prácticamente todas las asignaturas.
La organización menciona entre los posibles factores asociados a esta tendencia el aumento del tiempo que los jóvenes pasan frente a pantallas, la pérdida de interés por los hábitos tradicionales de lectura y las transformaciones experimentadas por la relación entre estudiantes y escuelas tras la pandemia.
Inteligencia artificial: una herramienta con resultados contradictorios
La nueva evaluación incorporó también el análisis del uso de la inteligencia artificial en los procesos educativos, en momentos en que estas tecnologías comienzan a transformar las formas tradicionales de enseñanza y aprendizaje.
Los datos recopilados por la OCDE muestran una relación que, en principio, genera interrogantes: un uso más intensivo de herramientas de inteligencia artificial aparece asociado con resultados más bajos en ciencias.
Sin embargo, la relación no es uniforme. Algunos de los sistemas educativos de mejor desempeño, entre ellos Singapur y Macao, se encuentran precisamente entre aquellos cuyos estudiantes reportan una utilización frecuente de estas herramientas.
La organización advierte así que el impacto educativo de la IA no depende únicamente de su disponibilidad o frecuencia de uso, sino también de la manera en que es incorporada al proceso de aprendizaje.
América Latina avanza en algunos frentes, pero permanece rezagada
El desempeño de América Latina continúa mostrando una importante brecha frente a los sistemas educativos que lideran la clasificación mundial.
Uruguay y Chile volvieron a situarse entre los países latinoamericanos con mejores resultados en ciencias, con 445 y 442 puntos, respectivamente, aunque permanecieron considerablemente por debajo de los principales referentes asiáticos.
No obstante, Chile experimentó una evolución desfavorable en esta edición, al registrar disminuciones en las tres competencias examinadas: ciencias, lectura y matemáticas.
La OCDE identificó, en contraste, señales positivas en Uruguay, Costa Rica y El Salvador, países que consiguieron mejorar sus resultados en ciencias con respecto a la medición anterior, realizada tres años antes.
Estos avances constituyen, según el organismo, una evidencia de que la tendencia global de deterioro no es irreversible y que determinadas políticas educativas pueden generar mejoras incluso en un contexto internacional adverso.
Europa también enfrenta el desafío
Fuera de Asia, algunos sistemas educativos europeos consiguieron mantenerse por encima del promedio de la OCDE.
Entre ellos sobresalieron Estonia, Reino Unido, Finlandia e Irlanda, mientras que fuera de Europa destacaron Canadá y Nueva Zelanda.
España, por su parte, permaneció cerca de la media de la OCDE, aunque experimentó un retroceso significativo en lectura y matemáticas, en línea con la tendencia negativa registrada en numerosos países.
El diagnóstico general presentado por la OCDE no deja demasiado margen para el optimismo inmediato.
El organismo describió el panorama como «sombrío», pero evitó presentar el deterioro como un fenómeno irreversible. Los casos de países que han logrado mejorar determinados indicadores, pese al retroceso global, demuestran que existen posibilidades de revertir la tendencia mediante políticas educativas adecuadas.
El desafío, por tanto, no se limita a recuperar los niveles de aprendizaje perdidos durante los últimos años, sino a replantear las estrategias con las que los sistemas educativos enfrentan un escenario marcado por la transformación tecnológica, la expansión de las pantallas, los cambios en los hábitos de los jóvenes y una relación cada vez más compleja entre las nuevas generaciones y la escuela.