agosto 25, 2026

Un ministro y una conexión de trabajo con EE. UU.

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Autor: Rafael Linares Guerrero, abogado y comunicador.

La seguridad nacional ya no puede administrarse exclusivamente dentro de las fronteras de un país. El narcotráfico, el tráfico de armas, la trata de personas, los delitos cibernéticos y las organizaciones criminales transnacionales operan mediante redes que desafían la capacidad individual de los Estados. Ante esa realidad, la República Dominicana necesita cooperación internacional, tecnología e intercambio de inteligencia.

El ministro de Defensa, teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre, ha fortalecido una relación de trabajo con los Estados Unidos orientada a mejorar las capacidades de las Fuerzas Armadas dominicanas. Esta colaboración abarca el combate al narcotráfico, la vigilancia marítima, aérea y fronteriza, la ciberseguridad, la capacitación militar y la respuesta ante emergencias y desastres naturales.

La ubicación geográfica de la República Dominicana nos convierte en un punto estratégico del Caribe, pero también nos expone a las rutas utilizadas por organizaciones dedicadas al narcotráfico, al contrabando y al tráfico de armas. A esto se suma la crisis haitiana, que obliga al Estado a mantener una vigilancia permanente sobre la frontera sin descuidar nuestras costas y el espacio aéreo.

Sería irresponsable pretender que el país enfrente solo amenazas que poseen dimensiones internacionales. Necesitamos entrenamiento, equipos, información oportuna y coordinación con naciones que cuentan con mayores capacidades. Estados Unidos, por su cercanía, recursos y experiencia, constituye un socio estratégico para nuestro país.

Sin embargo, toda cooperación debe desarrollarse sobre una base de respeto mutuo. Cooperar no significa subordinarse, y compartir información tampoco implica entregar el control de nuestra política de defensa. Las prioridades dominicanas deben establecerse conforme a la Constitución, las leyes y los intereses nacionales.

El desafío del ministro Fernández Onofre consiste en mantener ese equilibrio: aprovechar la relación con Washington sin permitir que ninguna potencia sustituya la autoridad del Estado dominicano. Esta cooperación será positiva si produce mayor control territorial, operaciones efectivas contra el narcotráfico, fortalecimiento de la ciberseguridad y mejor capacidad de respuesta ante emergencias.

La República Dominicana necesita unas Fuerzas Armadas modernas, profesionales y preparadas para enfrentar las amenazas del siglo XXI. Para lograrlo debe trabajar con sus aliados, pero siempre desde la dignidad de una nación soberana.

La fórmula debe ser clara: colaboración internacional, sí; subordinación, jamás. Cooperación estratégica, sí; renuncia a nuestros intereses nacionales, nunca.

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